Tareck El Aissami. El nombre del Vicepresidente Ejecutivo de Venezuela ha estado esta semana en boca de la mayoría de los latinoramericanos, debido a la decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de sancionarlo, por considerarlo “un prominente narcotraficante”.

Así, con esas palabras, la Embajada estadounidense en Caracas anunció la medida contra el sucesor del presidente Nicolás Maduro ante cualquier eventualidad.

El Aissami, que fue gobernador del estado Aragua y ministro del Interior, “facilitó los cargamentos de narcóticos desde Venezuela (…) supervisó o fue dueño parcial de cargamentos de más de mil kilogramos de droga, que salieron de Venezuela con destinos como México y Estados Unidos”, expresó el director interino del Departamento del Tesoro, John Smith.

El exministro recibió pagos del narcotraficante venezolano Walid Makled y también tenía lazos con el violento cartel mexicano Los Zetas, según denunció el Tesoro.

Pese a que el Mandatario considera que el castigo, sin precedentes en la historia del país, no es más que “una venganza del narcotráfico”, debido a que su segundo a bordo detuvo a 102 capos de las drogas en el tiempo que ocupó el Ministerio del Interior (2008-2012); y también es una “conspiración” de la oposición y de los medios internacionales para enfrentarlo con la nueva administración de Donald Trump, lo cierto es que la misma no ha hecho más que incrementar las sospechas de los nexos entre el chavismo y el negocio de los narcóticos.

La sanción contra El Aissami, y también contra Samarck López, su presunto testaferro, se produce semanas antes de que se conozca la condena que le será impuesta a Efraín Campos Flores y Franqui Francisco Flores, sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, quienes el año pasado fueron declarados culpables por un tribunal de Estados Unidos de “conspirar para enviar droga” a ese país  y de “conspirar para manufacturar y distribuir droga”.

Los familiares de la pareja presidencial fueron detenidos en noviembre de 2015 en Haití por agentes de la  DEA.

Antes de eso, cinco prominentes chavistas habían sido incluidos en “la lista negra” de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) por las sospechas de que mantenían nexos con narcotraficantes y con las Farc. Entre los señalados están dos gobernadores (Henry Rangel Silva y Ramón Rodríguez Chacín), un diputado (Hugo Carvajal), un alto mando militar (Cliver Alcalá Cordones) y el  responsable de la distribución de  alimentos regulados, Freddy Bernal.

Asimismo la justicia de EE. UU. tendría abiertas investigaciones contra el  ministro del Interior, general Néstor Reverol Torres, y el expresidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Estos casos permiten a algunos afirmar que el país se ha convertido en un “narcoestado” o al menos en un santuario para esa actividad ilegal.

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“Si Venezuela no es un narcoestado hay complicidad en todos los niveles; cómo es posible que salgan en un avión hacia Paris 130 maletas cargadas con cocaína y nadie las vea (caso del vuelo de Air France ocurrido en octubre de 2015) o que el año pasado se registraran 15 grandes alijos, en los que estuvieron implicados militares, cerca de la frontera con Colombia, la cual estuvo cerrada casi todo el año”, afirmó el diputado opositor Ismael García, miembro de la comisión que la Asamblea Nacional designó para investigar a El Aissami.

Mafias se apoderaron del Estado

El periodista Manuel Malaver, quien en los  90 publicó el libro ‘La DEA contra la Guardia Nacional de Venezuela’, en el cual expuso el enfrentamiento entre ese componente de la Fuerza Armada y la agencia estadounidense, es de la misma tesis que el legislador.

“Hay una guerra del cartel de los Soles (grupo de militares que facilitarían el paso de droga colombiana por Venezuela) contra el país”, afirmó en una reciente entrevista, en la cual aclaró que a diferencia del caso colombiano o mexicano en el venezolano este grupo criminal ya tiene controlado al Estado.

Según la tesis del comunicador, el fallecido Hugo Chávez se alió con las Farc y les permitió usar a Venezuela como puerto para exportar la cocaína que producían en los territorios que controlaban, a cambio de dinero.  “A los dos años (de llegar al poder Chávez), comienzan a publicarse informes de Naciones Unidas, la DEA y agencias europeas que denuncian que toneladas de cocaína salían de Venezuela”.

El exjuez y experto en lavado de dinero, Alejandro Rebolledo negó que se pueda calificar al país como “un narcoestado”, pues “no reúne los cuatro requisitos para ello: Tener funcionarios corruptos, debilidad legal, un Estado débil y que está controlado por grupos criminales. En Venezuela hay funcionarios corruptos, pero no hay debilidad legal, pues tenemos suficientes leyes para castigar el narcotráfico y los delitos relacionados con él. Tenemos un Estado débil, pero el que mismo no está controlado por mafias, aunque sí algunas instituciones”.

“Ciertamente hay individuos vinculados al chavismo y que han tenido o tienen responsabilidades muy importantes que están relacionados con el narcotráfico, pero no se puede decir que Venezuela sea un narcoestado. Aquí lo que hay es un Estado mafioso, porque grupos mafiosos se han apoderado de ciertas instituciones”, dijo.

“Esto ocurre por la impunidad reinante. Aquí quien delinque sabe que las posibilidades de salirse con las suyas son altísimas”, agregó el especialista.

Las autoridades, por su parte, rechazan los señalamientos y muestran cifras para comprobar su compromiso en la lucha contra este flagelo. “Desde el año 2005, en que Venezuela expulsó a ese cartel de la droga, llamado la DEA, se captura un promedio de 55,7 toneladas de droga por año, incrementando más del 60% de eficiencia”, afirmó el presidente Maduro, quien además recordó que desde 2006 más de 100 aviones sospechosos de ser utilizados para el tráfico de estupefacientes han sido neutralizados.

Por su parte, el exjuez Alejandro Rebolledo apuntó: “Estar en la lista OFAC (conocida como lista Clinton)  implica tu muerte financiera no puedes ni sacar una tarjeta de débito, porque si el banco quiere tener negocios con los bancos americanos debe bloquearte mientras las investigaciones continúen.  Ningún banco se va a arriesgar a perder sus relaciones con los bancos americanos por un cliente, sin importar cuánto tenga”.

Samark López

Aunque los medios han centrado su atención en la sanción contra El Aissami, por su condición de Vicepresidente, en el chavismo la sanción contra Samark López ha sido interpretada como un mensaje. López, quien fue asistente de un diputado oficialista a principios del 2000, en menos de una década se convirtió en uno de los hombres más acaudalados del país y todos coinciden en que ello se debió a su cercanía con el segundo hombre del Ejecutivo.

El empresario, al que las autoridades estadounidenses le congelaron los activos de 13 empresas, se dio a conocer en 2009 en medio del escándalo por las cientos de toneladas de alimentos que se pudrieron en los puertos venezolanos y que fueron importadas por empresas públicas, pues participó en la negociación.

ElPaìs de España

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