Alejandro Rebolledo: “Yo sigo siendo magistrado, pero no del TSJ en el exilio”

Pedro García Otero / 27 sep 2018.- El anuncio de los magistrados designados por la Asamblea Nacional Alejandro Rebolledo y Thomas Alzuru, de pedir que sus nombres no fueran asociados más al del “Tribunal Supremo de Justicia legítimo”, el denominado TSJ en el exilio, ha traído un terremoto que solo ha sido opacado por el de la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, indica Rebolledo, su salida obedece a un distanciamiento gradual con la iniciativa –en principio, señala, concebida como foro político- cuando “comienza a producir decisiones inejecutables”. Nunca salvó su voto en estas, primero para no romper la unidad, pero sintiendo un creciente desencanto, afirma en entrevista con Noticiero Digital (un cuestionario que se le envió y respondió por escrito, y una conversación posterior).

Señala Rebolledo que los ocho magistrados que se han distanciado ya de la iniciativa no representan una ruptura en la institución (en las que hay al menos otros 25 magistrados, entre principales y suplentes, aunque el TSJ en el exilio ya no hace esa diferencia), y que él, en lo particular, sigue “siendo magistrado, pero no formo parte de la iniciativa TSJ en el exilio”.

¿Qué motiva su decisión de retirarse del TSJ? ¿Es esta ruptura traumática, tal como parece por cómo se produjo?

Aquí no hay traumas de nada. Hace meses que nosotros estamos distanciados de esa iniciativa llamada TSJ en el exilio. Simplemente se trata de la formalización de una decisión tomada hace mucho tiempo. Una mera formalidad.

Se dice que ya son ocho los magistrados que no participan de las decisiones. ¿Hay divergencias internas en el TSJ legítimo? Si es así, ¿en qué están basadas estas diferencias?

Se dice no, somos ocho magistrados, entre ellos cinco principales, los que nos separamos de esa iniciativa. En mi caso la separación es precisamente por no estar de acuerdo en lo que yo considero que son decisiones inejecutables.

¿Están conscientes de que la implosión del TSJ, si llegara a darse, implica una pérdida de credibilidad para la Asamblea Nacional?

La Asamblea Nacional no nombró a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia. La AN nombró a 13 magistrados principales y 20 suplentes; el TSJ en el exilio no es una iniciativa de la AN, así que no veo donde pueda estar la pérdida de credibilidad.

TSJ en el exilio

En 2017, ustedes salieron del país (Alzuru al menos) pidiendo reconocimiento internacional para ese TSJ. En parte lo lograron. ¿Cómo quedan tras sus renuncias las relaciones de ese TSJ con la comunidad internacional? Nosotros no hemos renunciado a nuestros cargos de magistrados. Lo que hemos hecho es distanciarnos formalmente de esa iniciativa creada en el exterior. Te recuerdo, que el primero que fue a Washington a ver al secretario General de la OEA, Luis Almagro, fui yo. Y efectivamente fui a pedirles el reconocimiento a los magistrados, no al TSJ en el exilio,que para ese momento ni existía.

Una cosa son los magistrados juramentados por la AN y otra es la iniciativa del TSJ en el exilio. En lo personal a mi me pareció una iniciativa interesante en la cual participé varios meses; el quiebre vino cuando manifesté mi inconformidad con la toma de decisiones que a mi juicio son inejecutables.

Esto crea falsas expectativas en los venezolanos y desmoraliza aun mas a la oposición democrática.

¿Cuáles decisiones del TSJ en el exilio son inejecutables?

Todas.

Pero usted no salvó su voto… 

En principio no lo hice para no afectar a la iniciativa, pero posteriormente me fui alejando, porque eso se concibió inicialmente como una tribuna, un foro político, y posteriormente comienza a redactar sentencias. Para mí, ahí vino el problema. El TSJ no eligió un Tribunal Supremo de Justicia completo, sino un grupo de magistrados principales y suplentes que luego comenzaron a funcionar como un TSJ completo. Yo hice muchas advertencias en privado en ese momento.

En 2017 ustedes tuvieron que huir del país, ser perseguidos, etc. ¿Cómo observa eso a este momento? ¿Valió la pena?

Sin duda que el exilio significa un gran sacrificio personal y familiar. Sin embargo considero que hacer lo correcto es lo que se debe hacer aún si las consecuencias, en lo personal, no son las mejores. No se trata de un cargo sino de un código de vida. Cualquier sacrificio por recuperar la democracia en Venezuela vale la pena.

¿Qué hará ahora? Usted tenía adelantada una investigación sobre legitimación de capitales del chavismo. ¿Seguirá? ¿Quiénes serán sus colaboradores?

Continuar con lo que llevo haciendo hace mucho tiempo. Hace un mes entregué en Washington los expedientes de centenares de venezolanos vinculados al crimen organizado que gobierna en Venezuela, para su revisión y evaluación para posibles sanciones.

Igualmente participo de todas las conferencias en materia de prevención de crimen organizado a nivel internacional, llevando el caso venezolano a esos foros tan importantes.

También acabo de publicar mi más reciente libro, Así se Lava el Dinero en Venezuela, que te lo recomiendo. Somos un grupo interdisciplinario dedicado a buscar el camino para recuperar la democracia a través de sanciones, unidad política y calle. Esa es mi posición y la única salida que veo viable para recuperar nuestro país.

 

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