El Magistrado en el exilio del TSJ de Venezuela y experto en delincuencia organizada doctor Alejandro Rebolledo denunció que el tráfico ilegal de oro es un problema que cada vez tiene más arraigo en Sudamérica. “Este negocio criminal al año puede amasar más de US$7 mil millones en exportaciones.

Al tiempo que se expande y destruye el medio ambiente, generando a su paso una cadena de otros delitos como la trata de personas, la explotación infantil y -sobre todo- corrupción generalizada”.

El magistrado indicó que el precioso metal ya es considerado “la nueva cocaína”, en tanto se alimenta de la demanda en el exterior, al igual que el narcotráfico. “Solo que esta actividad parece ser más rentable y cuenta con notorias ventajas para su exportación”.

Y este nuevo negocio, hizo que las mafias tomaran el control del sur de Venezuela, donde la extracción ilegal de oro, diamantes y otros metales, ha destruido la selva venezolana y también se ha convertido en el recurso para  financiar al régimen de Nicolás Maduro.   

Desde hace varios años,  grupos armados ilegales y guerrilleros del ELN y disidentes de las FARC ocupan  los estados de Amazonas y Bolívar, sobre todo en la comunidad San José de Kayamá del centro poblado Eñepa, y controlan la extracción del oro, sobre todo  en la zonas del norte de San Juan de Manapiare y en los ríos Guaniamo, Cuchivero, Cuchiverito, Caura, Ventuari, Paragua, Ikabarú, Venamo, Cuyuni y  Caroní.

Estas mafias conformadas por la guerrilla y los carteles de los narcos, incursionaron en el negocio del oro para  hacer lavado de dinero, siendo una opción conveniente, ya que proviene de la droga que retorna a Colombia, según denunció el director del Observatorio Colombiano de Minería,  Leonardo Guiza.

Además la guerrilla ELN aprovecha de realizar adoctrinamiento en las comunidades cercanas a la zona minera, solicitando apoyo para el grupo llamado “El Equipo”, que según el ex militar -trabajó en el arco minero- todos le obedecen a ese grupo.

Por su parte, el General Manuel Cristopher Figuera, conversó sobre la extracción del oro en una entrevista con el  Washington Post e implica por primera vez a Nicolás Maduro Guerra, el hijo de Maduro, en la mafia del oro. El pasado mes de junio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Maduro Guerra por el negocio ilegal del precioso metal.

Las operaciones de minería son supervisadas por varios líderes políticos, los pranes de la cárcel de Ciudad Bolívar, la Guardia Nacional y otros  militares sancionados por los Estados Unidos  por  participar activamente en el narcotráfico y el lavado de dinero, recibieron parte del negocio como pago a la lealtad del régimen de Maduro, según las autoridades estadounidenses.

También hay zonas controladas por el grupo ilegal llamado “El Equipo”, a quienes  los mineros- la cifra se ubica cerca de medio millón- están obligados a venderles el precioso  metal para empresas “fantasma” en el Arco Minero.

A esto se suma el gobierno iraní que está colaborando en la extracción de metales preciosos a través de la empresa Sadra, que se encuentra en la lista de las entidades del Departamento del Tesoro de EEUU  sujetos a sanciones debido a los programas nucleares de Irán.

Dentro de las rutas de contrabando se encuentra Colombia, las islas caribeñas de Bonaire, Aruba, Surinam, República Dominicana, Curazao y Miami, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Suiza para ser vendido en bancos, joyerías y compañías interesadas en el negocio.

Otra de las vías sería el oro que sale hacia Guyana, según las investigaciones del diario estadounidense The Wall Street Journal que determinaron que el oro tenía como destino     África, en una refinería en Uganda.

Fuentes extraoficiales indican que en Surinam, un socio de Maduro -fue acusado en Holanda por cargos de narcotráfico-  abrió  una empresa para fundir el  oro venezolano.

Por su parte, el ex gobernador, Liborio Guarulla  ha informado a través de diversos medios

de comunicación que el estado  Amazonas no está incorporado de forma oficial en el plan nacional de minería del Estado, pero esta zona ha sido ocupada por mineros ilegales, cifra que aumenta debido a la ocupación de las grandes empresas y del ejército en el estado Bolívar, la cual los obliga a buscar otros espacios.

Negocios del régimen

A falta de divisas y sin producción petrolera en Venezuela, luego de la quiebra de la estatal petrolera Pdvsa,   el arco minero se convirtió en la fuente de ingresos para mantener al régimen de Maduro en el poder. Se espera que Maduro gane entre USD 1,6 y 3 millardos de la venta del oro, indica la firma venezolana  Ecoanalítica.

Mientras, la Unidad de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la Policía Nacional de Colombia están al frente de las investigaciones sobre el negocio del oro venezolano.

Algunos exfuncionarios de Maduro estiman que el arco minero produce más de 30 toneladas al año, lo que significa cuatro veces mayor que la cifra oficial,  convirtiendo a Venezuela en uno de los productores de oro más grandes de América Latina. Aunque el Consejo Mundial de Oro estima la producción fue de 23 toneladas de oro.

El estudio realizado por la Universidad de la Defensa Nacional de los EEUU  llamado “La Última Batalla de Maduro”, afirma que el régimen se hizo dependiente del oro.

En la publicación indica que Venezuela vendió 73,2 toneladas de oro a Turquía y los Emiratos Árabes Unidos en el año 2018, incrementando  11 toneladas de oro del Banco Central de Venezuela.

El Arco Minero cumple varias funciones, la primera es mantener al régimen en el poder y la segunda para afianzar los lazos con los militares creando la empresa Camimpg, cediendo a la fuerza armada todas las actividades mineras, mientras incrementaba sus operaciones en la región.

ALD

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